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Dino Segura.
Coordinador General Corporación Escuela Pedagógica Experimental EPE

De muchas maneras, explícita e implícitamente, la escuela que tenemos se ha propuesto la reproducción de la sociedad, no es una decisión inocente. No. Se trata de una determinación de quienes se sienten a gusto en la sociedad que estamos viviendo.
Hoy, como lo hicimos hace más de 40 años, nos preguntamos si ¿Realmente debemos reproducir esta sociedad? Hoy, como entonces, estamos convencidos de que, por el contrario. Una de las metas de la escuela debe ser precisamente contribuir a la transformación de la sociedad.
Ahora bien, los cambios que deben darse en la escuela no son simples, son cambios profundos. No se trata de cambiar los planes de estudio o el currículum. No se trata de aumentar los grados escolares o de hacer más exigente la evaluación. No se trata de hacer OTRA escuela y eso implica muchas cosas. Veamos.
 Podríamos decir que los defectos más protuberantes de la escuela usual que apuntan a la reproducción de la sociedad son estos:
1.La escuela que tenemos es antidemocrática. En este sentido en las dinámicas escolares la cualidad más determinante es la obediencia y esta se da a todos los niveles y para todas las personas. Notemos que la confianza en que se funda la obediencia resulta de la convicción de que existen a la vez la necesidad del control y la posibilidad de instituirlo. De que existe la verdad y de que en consecuencia esta tiene que ser aceptada porque es absoluta y definitiva. Por otra parte, para quienes son objeto del régimen se asume que son incapaces de decidir, que piensan mal (nótese, por ejemplo, la negación de la creatividad y la imaginación en las clases o la negativa a la participación a la hora de solucionar problemas y conflictos). La aceptación de la obediencia se proyecta usualmente como arbitrariedad.
2.La escuela tiene en su centro los contenidos que deben aprenderse por memorización con un abandono total de los sujetos que aprenden. Con frecuencia las exigencias curriculares son tan intensas que los estudiantes consiguen las metas a costa de la pérdida de satisfacciones y orgullos, a costa de su dignidad, a costa de una necesaria valoración por lo que se es. Los contenidos se estandarizan cada día más de tal suerte que se distancian también cada día más de los problemas e inquietudes que se originan en las vivencias cotidianas de quienes aprenden. Pero los contenidos, en general, no son lo importante, lo verdaderamente crucial son los resultados de las evaluaciones, de tal suerte que en nuestras escuelas los niños hacen lo que pueden (¿estudian?) para “pasar” así no se haya aprendido nada, así lo que se memorizó desaparezca al poco tiempo, muchas veces sin dejar otro rastro que las peripecias vividas para lograr el resultado.
3.Los temas de estudio de la escuela están cada día más distantes del territorio. Lo que se estudia es tan general que el contexto, esto es el vecindario e incluso el país, se convierten en asuntos inútiles en el contexto escolar. Los niños indígenas no encuentran perspectivas para su futuro ni en su cultura ni en su territorio, tampoco los niños campesinos, tampoco los niños de todas y de ninguna parte. Y eso es propiciado por la escuela. Frente a esta realidad requerimos una escuela que incluya a Colombia en sus dinámicas, en sus temas de estudio, en sus preocupaciones cotidianas. Los niños deberían encontrar por sus vivencias escolares, alternativas para lograr su realización individual y profesional en su territorio sin necesidad de migrar a otras partes como está sucediendo, dando como resultado el crecimiento absurdo de las grandes ciudades.
Para identificar los fundamentos de la escuela tenemos que hacer un esfuerzo. Detrás de las prácticas cotidianas de la Escuela Pedagógica Experimental EPE que nos son tan familiares existen no solo intenciones sino persistencia. Existe no solo buena voluntad sino estudio, yerros y correcciones. Cuando se enuncian los fundamentos de la EPE esa cantidad de anécdotas, algunas escandalosas (como la carencia de manual de convivencia o que todos los baños sean baños mixtos) se convierten en una ocurrencia esperada y lógica.
 Entonces es posible explicar lo que sucede y considerar que lo que sucede era algo que era de esperarse. Armados con estas convicciones: la democracia, la elaboración de orgullos y seguridades, la articulación del hacer con el significado y el territorio y la íntima convicción de que sí podemos contribuir a cambiar esto, podemos iniciar una comprensión de la Escuela Pedagógica Experimental y darnos cuenta de que allí, por ejemplo, las matemáticas son distintas, hay proyectos de economía azul o el arte es una piedra esencial de la formación.
 Ahora bien, podemos afirmar que más allá de las anécdotas existe una propuesta de escuela y también una propuesta de país. Los fundamentos son invisibles. No estamos proponiendo una clase de democracia; no, se trata de “vivir” vivencias democráticas y de lograr un ambiente en el que la posibilidad de decidir sea realidad, de con la autonomía armar novedades.
 Seguiremos luego, veremos algunas de las prácticas-EPE en el horizonte de “vivir la democracia”.