Por : Dino Segura Robayo

Co Fundador Escuela Pedagógica Experimental EPE

Hoy estuve temprano por algunas calles de Bogotá y corroboré lo que desde hace unos días siento por mi ciudad. Y quiero decirlo así porque quiero enfatizar en que soy bogotano desde hace casi 80 años y siempre que querido a mi ciudad. No estoy de acuerdo con lo que frecuentemente se dice al añorar los tiempos pasados y exclamar que los tiempos idos eran mejores; sin embargo, debo alabar la resiliencia de la ciudad en cuanto se resiste a envilecerse y convertirse en un peligro y ¡en un desastre! Es sorprendente ver cómo se resiste la ciudad a las acciones de sus gobernantes quienes parece que solo tuvieran como finalidad hacerla invivible y hacerla fea.

Parece que una de las metas de los últimos gobiernos es conseguir dinero. Y para conseguirlo se ha pasado por encima de enunciados que podríamos denominar principios, especialmente para Claudia López quien por lo menos inicialmente era cercana a planteamientos de izquierda. El caso del pico y placa es sorprendente. Supongamos que con el pico y placa sí se alivian los problemas de movilidad. Si eso es así, por qué se permite la circulación de vehículos a cambio de pagar. No solo es contradictorio el asunto pues con ello se está cobrando por entorpecer la movilidad de todos; además, se está profundizando la inequidad pues solo tienen derecho a disfrutar de esa posibilidad los que tienen con qué pagar.  ¡Si tengo el dinero, con ello tengo también el derecho a incidir en la movilidad de los que no tienen con qué pagar la exención!

Si la discriminación fuese con otros criterios, como por ejemplo permitir la circulación de vehículos que son de ineludible movilidad por asuntos de trabajo. Se explica. Pero que la exención tenga que ver con la capacidad de pago es a todas luces no solo contradictorio sino inequitativo. Una cosa parecida sucede con la posibilidad de parquear en las vías públicas. El parqueo en las vías públicas conduce a utilizarlas para lo que no han sido construidas. Las vías públicas son para que se muevan los vehículos, no para que parqueen. Si todas las vías estuviesen libres del parqueo estaríamos utilizando otras rutas para movilizarnos y seguramente habría soluciones diferentes al pico y placa. Pero si además, quienes pueden obstruir la movilidad lo pueden hacer porque pagan, es insensato. Y además aparece nuevamente el elemento inequitativo. Si tengo dinero ¡puedo alterar incluso la tranquilidad de los demás.

 Ahí no para la desgracia de Bogotá.

Claro, en lo que sigue se nota el pensamiento de quien en vez de pensar en la educación soluciona los asuntos con cercas como cuando se hacen potreros para distribuir las reses en el campo, en corrales Esa es la racionalidad de los bolardos y de la infinidad de variantes y de obstáculos a la movilidad que han aparecido, grandes y pequeños, los topes y los maletines y las mallas y los corrales de diferentes tipos. Cuando Mockus nos recordó que la educación es posible y además que es barata (comparativamente) y además entretenida, en aquellos tiempos de las cebras, aprendimos todos menos nuestros actuales gobernantes que se mantienen incólumes ante opciones diferentes al control y la imposición agresiva de medidas.

De todo esto lo que me parece más grave es que hayamos perdido la capacidad para indignarnos. Ahora suceden asuntos inauditos y no decimos nada, nuestra capacidad de protesta se ha reducido a cero. Y estamos perdiendo lo que en algún momento se ganó. De Bogotá desaparecieron los caballos con sus zorras hace ya unos 8 años. Ese fue un avance importante, sin embargo, no ha sido posible hallar una solución al transporte de los residuos sólidos que llevan recicladores como carretillas. Son muy pocos, ¿será que no existe una solución equitativa y razonable, para quienes tanto bien le hacen a la ciudad?

De Bogotá desaparecieron las busetas de transporte público (hará unos 8 años) que hacían imposible la tranquilidad en nuestras avenidas en parte por aquella “guerra del centavo”. ¿Será que Transmilenio no puede educar a sus conductores para que contribuyan a hacer uso de las vías disfrutando de ellas? Hay cosas exitosas como la superación desde hace ya unos 12 años de las inundaciones ocasionadas por el rio Tunjuelito. Al fin se hicieron bien las cosas, debemos reconocerlo, pero es tan difícil encontrar otras soluciones exitosas.